jueves, 24 de septiembre de 2015

Esclavos del trabajo

Estar ‘pegados’ al celular y pendientes al trabajo impide que nos desconectemos psicológicamente, lo que afecta nuestra salud mental. Además, aumenta los niveles de cortisol (la hormona del estrés)

Muchos sabrán lo que se siente: salir de la oficina y dirigirse a casa con la conciencia de que, en cualquier momento, podrían recibir una llamada del jefe.

Lo saben quienes tienen empleos en los que el final de la jornada laboral no garantiza que el changarro se cerró hasta el día siguiente. En lugar de decir al jefe o al colega “hasta mañana”, suelen despedirse con una frase del tipo “cualquier cosa, me llamas”.

O ni siquiera lo reafirman. Porque saben que “cualquier cosa” puede llegar a interrumpir los drinks after office, la clase de yoga, el paseo con el perro, la caminata en el parque, la película de Netflix o la cena familiar. Lo saben y seguramente ya se acostumbraron a ello, o al menos eso es lo que creen. 


http://goo.gl/h6gySc
Pero el cuerpo y la mente cobran factura en las personas que no se desconectan del trabajo en el día a día.

En el estudio más reciente en el tema encabezado por el doctor Jan Dettmers, investigador de la psicología del trabajo de la Universidad de Hamburgo, en Alemania, se encontró que estar disponibles fuera del horario de trabajo tiene, a la mañana siguiente, efectos negativos en el estado de ánimo –mayor cansancio y tensión, por ejemplo– y aumenta los niveles de cortisol (la hormona del estrés) del trabajador, en respuesta a la anticipación del estrés.

Los hallazgos, publicados el pasado mes de agosto en Journal of Occupational Health Psychology, no se explicaron por el número de llamadas que los empleados atendieron el día anterior, sino por el mero hecho de haber estado a la expectativa de cualquier interrupción, lo que les confirma que en realidad no tienen el control de su tiempo libre.

El estudio fue realizado con 132 empleados –en su mayoría hombres con una edad promedio de 42 años– de 13 compañías de diversas áreas como transporte y logística, informática, servicios técnicos, comercio, guarderías y hospitales.

Los participantes respondieron cuestionarios diarios durante cuatro días cuando estaban disponibles fuera de horario de oficina –incluyendo el fin de semana– y cuatro días cuando no tenían la responsabilidad de guardia.

También se recabaron muestras de los niveles de cortisol de 51 participantes al despertar.

La incertidumbre pesa

Otro estudio de este año realizado por investigadores de distintas instituciones europeas concluyó que la mera posibilidad de que nos llamen fuera del horario de oficina aumenta la sensación de fatiga y el estrés y, con ello, la necesidad de relajarse, reducir la tensión acumulada y recuperarse fuera del horario laboral para reponer la energía física y mental. Porque nunca nos sentimos completamente desconectados del trabajo.

Y mucho menos nos permitimos relajarnos con la persona que tenemos a un lado.

Como señala en Psychology Today el doctor Steve M. Jex, profesor de psicología organizacional e industrial de la Universidad Estatal Bowling Green, en Ohio, “cuando estamos constantemente pensando en el trabajo, checando el correo electrónico y tomando llamadas relacionadas con el trabajo, realmente nos estamos desconectando de aquellos que están a nuestro alrededor, como amigos y familia”.

Siempre conectados

Ofrecen ventajas de comunicación, sí, pero lo cierto es que los dispositivos móviles no nos están ayudando a desconectarnos psicológicamente del trabajo.

Como señala una investigación publicada en 2014 en la revista científica Industrial Health, del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional de Japón, “dado a la actual economía 24/7, las fronteras tradicionales entre el trabajo y la vida personal son cada vez más borrosas. Además, las tecnologías de información proporcionan la oportunidad de completar el trabajo de uno fuera de la oficina (...) e incluso más allá de las horas de trabajo tradicionales”.

En otro estudio de 2011, también encabezado por el doctor Steve M. Jex, de la Universidad Estatal Bowling Green, se analizaron las formas en las que 432 empleados separaban la vida personal y laboral, los límites que establecen en el uso de la tecnología en casa para fines laborales y cómo estos factores contribuyen al desapego psicológico del trabajo.

Entre los hallazgos, publicados en Journal of Occupational Health Psychology, se encontró que aquellos empleados que preferían no mezclar la vida laboral con la personal a través de ciertas prácticas o reglas en el hogar –no llevarse trabajo a casa o no utilizar el mismo número de teléfono para llamadas personales y del empleo, por ejemplo– tenían un mayor distanciamiento psicológico del trabajo en sus horas de ocio.

Mientras que los empleados que dijeron tener una oficina dentro de casa –y no era un requisito– reportaban niveles de distanciamiento psicológico más bajos durante las horas fuera del trabajo. Son aquellos que no establecían límites respecto al uso de la tecnología en casa para fines laborales.

Ante todo, satisfacción personal

¿Qué haces al llegar a casa después de un mal día en el trabajo? Si lo tuyo no es la cocina, pero tampoco el ejercicio, entonces busca otro pasatiempo que realmente te ayude a desconectarte de todo y enfocar tu mente en una sola cosa.

La idea es aprender algo nuevo o hacer lo que ya sabes hacer por gusto, pero sin distracciones. De nada sirve que dibujes, si vas a estar pensando en ese mail que se te olvidó enviar antes de salir de la oficina o en el pendiente que tienes que palomear a primera hora del día siguiente.


Reporte Indigo



No hay comentarios:

Publicar un comentario